Después de ser prácticamente ignorada por los Goya (con tan solo 2 nominaciones: Mejor diseño de vestuario y Mejor dirección de producción) ––ojalá que se lleve los dos Goya pasado mañana–, Love Gets a Room consigue la valoración que se merece al ganar el Premio Feroz a la Mejor Dirección (Rodrigo Cortés), el Premio Sant Jordi (Mejor película española) y arrasando con 6 Medallas CEC (Mejor película, Mejor director, Mejor guion original, Mejor fotografía, Mejor música y Mejor montaje). Bravo y olé.
Love Gets a Room es una obra maestra sobre el amor, el arte, el antisemitismo, el coraje, la generosidad y la belleza. Una verdadera joya que hace trizas el corazón, hace reír, llorar y cantar. Escrita por el multifacético y genial Rodrigo Cortés (quien también ha compuesto la música de la preciosa canción Little Birdie, interpretada con una dulzura indescriptible por nuestra pequeña Dalit) y por David Safier, y dirigida por Rodrigo, la película se sitúa en el gueto de Varsovia en enero de 1942 (seis meses antes de las macabras deportaciones hacia los campos de exterminio, principalmente Treblinka –Große Aktion).
Love Gets a Room contiene una obra de teatro histórica dentro de la película: fragmentos (originalmente escritos en polaco, traducidos al inglés) de la obra de Jerzy Jurandot Miłość szuka mieszkania, que se estrenó en el Teatro Femina del gueto de Varsovia bien el 29 de octubre de 1941 (según la superviviente Mary Berg, The Diary of Mary Berg. Growing Up in the Warsaw Ghetto, pp. 101–102) o bien el 16 de enero de 1942 (según Barbara Engelking y Jacek Leociak, The Warsaw Ghetto: A Guide to the Perished City).
La cinematografía (Rafael García) de Love Gets a Room y la música (Víctor Reyes) son realmente maravillosas. El reparto es absolutamente magnífico y excelente: Clara Rugaard, Ferdia Walsh-Peelo, Henry Goodman, Anastasia Hille, Valentina Bellè, Mark Ryder, Freya Parks, Jack Roth, Magnus Krepper y nuestra preciosa y talentosa Dalit interpretando a la pequeña Sarah.
Love Gets a Room es una película necesaria, bella, conmovedora, profunda e imprescindible: un homenaje al arte, a la valentía, al amor y a las víctimas del Holocausto, quienes sufrieron el horror más inimaginable y perecieron bajo las condiciones más espeluznantes. Sin duda alguna, esta joya pasará a la posteridad y será recordada como una de las películas más emotivas y preciosas de la historia del cine.
10/10. Imprescindible verla en versión original: inglés –con un poco de alemán, yidish y el lema de Hashomer Hatzair
[הַשׁוֹמֵר הַצָעִיר] "Hazak ve'ematz" [חזק ואמץ] gritado en hebreo.
Antonia Tejeda Barros, Madrid, 10 de febrero de 2022
Mother of three, sister, wife, Holocaust researcher (Tiergarten 4 Association, Berlin), Doctor in Philosophy (UNED, Madrid, cum laude), MA in Philosophy (UNED, cum laude), Bachelor of Music (Early Music, Recorder and Pedagogy, Koninklijk Conservatorium, The Hague), fibromyalgia warrior, and Woody Allen & Golda Meir fan